Ni modo

“Lo quiero, pero ni modo” es la frase más mediocre que usé para aceptar el hecho de que él ya no está en mi vida.

¿Acaso soñé que estaba totalmente enamorada de alguien? ¿Acaso me inventé esos encuentros ocasionales y pláticas interminables? ¿Acaso todas esas llamadas jamás existieron? No logro entender cómo es que me senté aquí a llorar algo perdido, que realmente jamás tuve y aceptarlo con un “ni modo”.

A veces me digo que querer a alguien significa dejarlo ir, dejarlo tener sus experiencias y dejar de hablarle si es lo que él quiere. Yo lo único que quería era que estuviera bien, que se divirtiera, que la pasara padre; aún cuando no me gustaba la forma de vivir su vida, jamás intenté limitarlo, aunque eso significara que moriría de miedo, por que a pesar de nuestra cercanía, el nunca me contaba nada de su vida.

Yo siempre tuve que adaptarme a él, a sus horarios, a su situación, a su pasado y presente y a su vida en general. Nunca pedí comprensión para mí, en el fondo esperaba que la hubiera, pero al final solo se acabó, lo dejo ir por no enfrentarlo. Tomó una decisión permanente, por una emoción pasajera…y yo tuve que aceptarlo, aún sin quererlo.

Nunca es suficiente lo mucho o poco que sacrificamos por alguien, al final, el único amor que gana, es el egoísta. No es suficiente traicionarme a mí misma, porque solo se fue sin despedirse, porque lo único que le importaba era estar bien, él y nadie más. Fui una más.

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Recuerdo que una vez me dijo que quería tenerme en su vida, porque aunque no fuéramos nada serio, era una persona genial y quería que permaneciera en su vida de cualquier manera. Ahora veo con tristeza que puedo creerme cualquier cosa y, peor aún, la gente es capaz de prometer y no cumplir. La veracidad de la gente es tan frágil como su existencia en nuestras vidas.

A pesar de todo no puedo culparlo solo a él, porque yo fui quien se aferró a la posibilidad de cambiarlo, cambiar su pensamiento de no creer en el amor, me aferré a la posibilidad de que pudiera sentir algo por mí, mas allá de la amistad y el deseo.

Lo que duele de alejarte de una relación tóxica, es volver a levantarte y salir sin miedo, Es casi imposible ir con los ojos cerrados a otra relación, cuando aún cargas heridas de relaciones pasadas, relaciones que no solo te destruyen, sino que te inmovilizan ante una oportunidad de estar con alguien y a veces, sin darte cuenta, te conviertes en la relación tóxica de alguien y destruyes un corazón sin pensarlo.

Poco a poco nos convertimos en esas personas a las que les tememos, en esas personas que nos lastimaron por egoístas, por complacer un instinto. Nos convertimos en manipulación, en seres incompetentes emocionalmente, torpes de corazón y ¿quién podría culparnos? Simplemente dejamos de creer en que existe un tal para cual y solo nos acostumbramos a la soledad.4cdb19d182a64f62f91f1d1024c9fcac.jpg

 

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Aquí estoy

“Aquí estoy, para ti” le dije con la seguridad de cumplirlo, con la esperanza de que él estuviera para mi también, que esos encuentros siguieran pasando por el resto de nuestras vidas, que siguiéramos riendo hasta el último de nuestros días… Irónicamente fue la última vez que lo vi.

El poder de una promesa pierde valor cuando una de las dos partes no está para cumplirla.

Él me miró a los ojos y me pidió que nunca me fuera y se lo prometí, sabiendo que quería cumplirlo, pero se fue, dejando atrás todas las palabras huecas de cosas que jamás sintió y que, en mí, retumba una y otra vez como el segundo 00:47 de una canción olvidada.

Quizá es un drama más de una relación que nunca fue, no era algo que pudiera contarle a mis padres; yo sabía que lo nuestro no pasaría de moteles y bares escondidos, lugares donde no fuera visto conmigo, pero a pesar de no ser un cuento de hadas, él era mi amigo, a quien le confiaba más que a cualquier otra persona y con quien me la pasaba muy bien entre risas, besos y chistes privados que contagiaban todo nuestro entorno.

Y hay veces que los recuerdos me invaden con imágenes de aquellos momentos en los que compartíamos tantas cosas, tantas risas, tantas platicas que duraban horas y se sentían como segundos y el dolor se vuelve real, quizá es lo más real de todo esto, es lo único que me queda y solo por eso sé que realmente existió.

Vi solamente lo que quise ver, yo sabía que no creía en el amor y me aferré a la idea que podía quererme…algún día. Yo acepté que todo fuera casual y después fingí que era algo más. No tenía nada que perder, me enamoré de una idea por pensar que podía manejarlo bajo sus reglas y sus jodidas circunstancias y me voy desmoronando con las imágenes de lo que nunca fue.

No soy quien para exigir, pero me hubiera gustado saber la razón por la cual todo se fue a la mierda, ó que al menos se hubiera despedido, por que eso me hubiera permitido cerrar el círculo y continuar sin él, sin esperar que un día me extrañe y decida llamarme para contarme su día, sus viajes o hasta de sus chihuahuitas, lo que sea.

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Y al compás que se mueven las olas, ir bailando hasta el amanecer. Y apurar hasta la última gota, por si acaso, después, nunca te vuelvo a ver.

 

Recuerdos

Mi mente me lleva nuevamente frente a él y lo veo tan nítido como hace meses. Puedo ver el tono y la textura de su piel, el color de sus ojos, lo largo de sus pestañas y esa barba partida que simplemente me encanta. Puedo ver sus labios y solo pienso ¿Qué no le haría a esos labios? Y en automático mi boca se prepara a atacarlos, quisiera morderlos, besarlos, hacerlos míos y mi mente sigue trabajando, pero va más allá…

…Su cuerpo desnudo debajo del mío, como piezas de rompecabezas unidos por una química natural que no se iguala con nadie que yo haya conocido jamás, el sudor de su frente chocando con  otra mi piel y sus manos recorriendo mi cuerpo que tiembla por las habilidades que su boca posee y ante el recuerdo mi piel se estremece y mis sentidos se encienden.

Nuestros cuerpos se comunican en su propio lenguaje, se dicen todo, incluso cuando nos miramos, decimos más de lo que hablamos.

Las llamadas inesperadas que se convierten en momentos que valen la pena, aunque los dos estemos rotos por dentro, hay momentos en que todo desaparece, solo somos él y yo y nadie más importa, en ese momento siento que es fácil pedir prestados algunos sentimientos y realmente lo amo, aunque el amor no sea un lenguaje que haya aprendido.

Y cuando las luces se apagan y rodea mi cuerpo con sus brazos pesados de tanto alcohol que en su sangre lleva, sabiendo que me dará lo que necesito y esperando darle lo que a él le gusta.

Y cuando me mira con esa sonrisa que dice más  de lo que su boca puede expresar, es difícil contenerme y sé que la gente nos mira aunque para mi hayan dejado de existir cuando me he perdido en esa mirada pervertida, pero poco puedo esperar a estar realmente solos.

He intentado no verlo tanto, pensando en que quizá así desaparezcan las ganas de tenerlo, pero simplemente no se van, están ahí para recordarme lo ansiosa que me encuentro por tener su cuerpo.

Quizá es solo una adicción, quizá soy adicta al dolor de no saber esperar algo real, o adicta a la expresión de su cara cuando estás dentro de mi, a la sensación que provoca, a los múltiples orgasmos que ocasiona, a la satisfacción, al placer, a la locura, a la confianza que en ese momento nos guía a un encuentro no solo pervertido sino también divertido, adicta a sus palabras, a sus celos, a sus silencios a sus berrinches, a su cuerpo, a su olor incluso a sus ronquidos.

Tal vez no sea capaz de llevar una conexión emocional, pero la conexión física que siento con él es tan fuerte que no puedo pensar estar con nadie más, porque ha superado todas mis expectativas y todo lo que he sentido físicamente a su lado, no lo he sentido con alguien más y tal vez, solo tal vez, haya arruinado mi vida para siempre.

Quizá tenerlo nunca vaya a ser suficiente y aunque sé que esto no es real, nunca me había sentido tan bien hasta llegar al punto de ser tan egoísta.

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El lado obscuro del fin

Quizá nunca logre entender el verdadero beneficio de mis decisiones, sobretodo de las decisiones difíciles y las que duelen.

Terminé en un punto en que ya no soy capaz de adoptar la responsabilidad por las limitaciones e inseguridades, aunque ame mucho al dueño de estas.

Si decido alejarme no es porque no lo quiera, porque lo hago y mucho; no es que no lo vaya a extrañar, porque incluso ahora ya lo extraño, pero no puedo seguir haciéndome esto, no puedo vivir juzgando mis propios actos para no hacerlo enojar, sabiendo que no he hecho nada con la intención de lastimarlo o alejarlo. Simplemente estoy lidiando con mi supervivencia sin su apoyo, cariño o interés y cuando alguien se me acerca con cariño, apoyo o interés, se muestra molesto como si yo me enfocara a destrozar algo que nunca me ha permitido construir.

A veces queremos tanto a una persona, que pensamos que nuestro amor puede ayudarla, cambiarla, protegerla de sus demonios y sanar sus heridas, pero la verdad no es así y menos si esa persona simplemente no está dispuesta a verte ahí a su lado y darte un lugar en su vida, un valor. A veces simplemente no podemos reparar lo que está roto, a veces no podemos rescatar lo perdido.

Yo sé que le teme al acercamiento que estábamos consiguiendo y al mismo tiempo le teme a la soledad, manteniéndose en el sentimiento de no sentir nada, enseñándole a sus demonios a nadar en vez de ahogarlos. Poco a poco se convierte en una persona que no es.

Él es incapaz de ver todo el amor que le he dado, de ver toda la admiración que le tengo, de lo mucho que lo extraño, de ver que soy algo más, que no soy tan inocente y que puedo mostrarle una forma de querer que ni siquiera conoce. El es incapaz de no complicar las cosas por su orgullo y toda a la atención que le presta al pasado, él dice “no me mientas, por que te creo”, pero realmente no lo hace porque es incapaz de escuchar mis palabras con el corazón.

He sido paciente, pero poco a poco pierdo la esperanza y es que lo que le doy, es algo que nunca voy a poder recuperar. Tal vez soy igual que él, por que hay una parte de mi que dice que no es lo que necesito, pero la otra parte, la que domina, dice que me quede, esperando a que después de muchas horas decida responder un mensaje. Es difícil pelear con ambas partes cuando las dos piensan que yo le pertenezco y una parte de él me pertenece a mi.

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Tu talento es joder

Tal vez soy estúpida por seguir con la esperanza puesta en personas que ni siquiera deberían estar en mi vida, no es que pueda evitar que formen parte de mi vida, pero puedo ignorar el hecho de que están únicamente para joder mi existencia y es que soy de esas personas que encuentran placer en las personas tóxicas y me aferro al amor que no me tienen, imagino que con mi amor será suficiente, pero no, nunca lo es.

Anoche, a unos minutos de lo que se supone sería un “Feliz Año Nuevo” mi mamá me preguntó -¿Porque no estás con tu hija, acaso no la amas?- Tendría que esforzarme mucho para recordar el último Año Nuevo que pasé con ella y creo que de feliz no tuvo nada, ya que el súper poder de mi madre es arruinar la existencia de cualquiera con un solo comentario.

Los pocos que me conocen, saben que no vivo con mi hija, por razones que no mencionaré, pero mi hija es una niña feliz, una niña educada, una niña a la que no le falta nada, incluida su madre, por que aunque ella no me pueda ver a diario, diario estoy con ella, de una u otra forma y es mucho más de lo que yo puedo decir que pasé con mi madre, al menos yo sé que lo que menos quiero en la vida es destruir a mi hija, yo nunca tendré como meta hacerla sentir tan mierda que acabe con todas sus ganas de seguir adelante, de hacerla sentir tan sola aún estando conmigo, de quebrantar su espíritu de lucha al punto de hacerla sentir inútil, de dudar tanto de su capacidad hasta que crea que no tiene talento alguno ni siquiera para sobrevivir, de demostrarle día con día que fue la peor idea haberla traído al mundo. Yo al menos sé que lo último que quiero es que mi hija dude de mi amor, yo trabajaré duro por ella, sobretodo para que nunca, nunca llegue el día en el que maldiga a la vida por haber tenido una madre como yo, porque sé que no soy la mejor, pero me esfuerzo por no ser tan mala como la mamá que me tocó a mi, por que veo la cara de mi hija y no imagino hacer algo que rompa ese amor con el que me mira o me habla, porque para mi no hay nada más especial que la mirada que me dedica mi hija y no entiendo como alguien, siendo madre, puede no solo renunciar a ese sentimiento, sino querer convertirlo en decepción y rechazo.

Yo nunca voy a odiar a mi madre, pero hace muchos años que dejé de sentirla como una y sé que mi madre, nunca volverá a ser mi madre y es de las cosas mas tristes que debo de enfrentar, porque perdí la fe en las personas ya que se supone que una madre te ama de una forma incondicional y en ella no existe el amor hacia mi, lo sé porque he visto como ama a mi hermana y aunque a ella le ha tocado sufrir demasiado por mi mamá, mi mamá siempre ha estado atrás de ella, aplaudiendo cada pendejada como si fueras los máximos logros, alentando cada sueño por muy vago que fuera, curando heridas idiotas, tapando errores, enriquecido una mente minimalista, siempre al pendiente de ella como si fuera un huevo que pudiera romperse de solo mirarlo, pero yo no, yo fui la que fue “surrada por su padre”, la que nunca llegará lejos por hacer pulseritas, la que se siente artista de dibujar una bolita y dos palitos, la que no solo elige hombres feos, sino también pendejos, la que abandona a sus hijos y un sin fin de cualidades que me encuentra y así de bonito los adorna para decírmelos. No me siento ofendida, ella me tomó de punching bag y la comprendo, porque hasta cierto punto yo también he vivido frustrada por las cosas que me han tocado y también he guardado rencor contra personas que nada que ver, pero lo que no entiendo es su ímpetu por hacerme sentir culpable, miserable y horrible persona, por las decisiones que ella tomó en su pasado.

Es entonces que te das cuenta que la vida es una mierda y siempre lo será, pues me está aplastando el pasado de alguien más y si agregamos el mío, es como una bola de mierda que se hace grande y acaba con lo poco construido en mi presente y pues va directo a una chuza a mi futuro y es cuando me pregunto si tanto esfuerzo vale la pena, pero no todo es malo, también son estos momentos que me hacen darme cuenta que lo poco que he tenido, lo he disfrutado en grande.

Tal vez podría aprender que si hay personas que se pueden desapegar de sus propios hijos, yo puedo desapegarme de cualquier pendejada que me afecte y es que suelo ser muy aprensiva, sobretodo cuando soy un fastidio hormonal. Sé que puedo respirar profundo y arreglar todo con un sutil y directo “vete a lachingada”.

Buscando algo que perdí

Hace algunos años me tatué la frase “Yo sí creo en el amor”, algunos años después creí que arruiné un espacio con una frase en la cual ya no creía, para mi era peor que haberme tatuado el nombre de algún amor fallido, pero hoy esa frase tiene un nuevo significado y aunque aún tenga ganas de tapar mi tatuaje, yo sí creo en el amor, porque todos, buenos o malos, merecemos ser amados, pero sobretodo, merecemos amar, amar sin miedo, por que todo son experiencias que para bien o para mal dejan un aprendizaje que al final del día ayudan a crecer.

Soy una persona poco cariñosa y me he escudado por años en el hecho de que crecí sola con pocas muestras de afecto, al menos en el plano físico y he ido con esa bandera por años, esperando que la gente lo acepte y aprenda a vivir con ello, pero la verdad es que me aterra acercarme a la gente por que me han dejado malas experiencias en todas las facetas, sea familiar, amistad, amorosa y pues me ha costado mucho trabajo levantarme, sin embargo no he tenido muchas opciones en la vida y levantarme es una de ellas, así que he tenido mas catarsis de las que puedo contar.

La verdad es que a mis 29 años siento que perdí algo, aunque lo tenga todo, siento que algo me quitaron, voy por la vida vacía y no puedo dejar ir ese sentimiento de que algo me falta y con él viene el sentimiento de querer huir y esconderme de mis miedos y tristezas, pero creo que es momento de enfrentarlos y seguir, amar sin miedo a caer por que es la peor forma de querer a alguien, depravando por razones que ni siquiera son culpables, siempre hay algo más padre que el miedo y nunca sabré que hay detrás de algo si me limito a conocerlo por completo.

Lo único que me ha dado la vida a manos llenas, es tiempo y siento que lo estoy desperdiciando buscando mis piezas perdidas, en vez de encontrar unas nuevas. Con un pie afuera buscando el siguiente error, cuando aún no reparo los anteriores. Desperdiciando lo mejor de mi, por buscar lo peor de la vida y es que debe haber algo más para mi vida, que pasar mis días sola y triste en mi cuarto, esperando a que las cosas funcionen mágicamente. Hasta ahora solo tengo una vida desperdiciada, un amor desperdiciado y una talento que está muy desperdiciado por el simple hecho de no creer que existe y que me lo merezco.

Lo principal es soltar todos esos sentimientos de frustración, al final de cuentas no es mi culpa que las otras personas no sientan nada, lo que si ha sido mi culpa es traicionarme a mi misma por estar con otras personas. Hay personas con las que es tan fácil estar y no necesitas siquiera esforzarte, ni estar en tu papel de linda persona para encajar, hay gente que ve tu caos y aún así se siente tan a fin a ti y viceversa. Me he sentido tan a gusto con personas caos que ni siquiera son capaces de notar su belleza interna y son esas personas que amo escuchar o estar en silencio, no importa, pero no importa que tan cómoda me pueda sentir con alguien, al final hay que tener claro que la vida es individual y es difícil juntar el amor con mi ser individual y el ser individual de otra persona.79c36c25ed07959040628e9844f53f87.jpg

Todas esas personas que vamos por la vida diciendo que no podemos/queremos amar/enamorarnos, creo que es un miedo latente a que nos jodan, por que levantarse de una ruptura cuesta trabajo y lo sé muy bien, pero también creo que tengo la capacidad de amar sin miedo, que puedo amar de formas que muchos ni conocen, lo difícil es hacerlo sin que el pasado me domine, sin complicarlo y solo dejarme ir como gorda en tobogán.

Donde hubo un te amo, ni un hola queda

Estoy en un punto de mi vida que el socializar, no es importante, porque he llegado a creer que las personas no aportan nada a tu vida, que llegan, se van y si te va bien dejarán un buen recuerdo, pero hay otras que terminan siendo desconocidas.

Mi gran error con las personas, es inyectarles cualidades que no tienen, en mi mente creo este personaje perfecto e ideal para mi y al final me doy cuenta que no existe y puedo enlistar las cualidades que yo inventé, y que no estaba ni cerca de tener, y todas aquellos actos que me decepcionan.

Es increíble echar un vistazo al pasado y llegar a ese día en el que lo vi por primera vez y pensé “me gusta y quiero tenerlo”, después me enteré que había alguien más, pero fue cuestión de tiempo darme cuenta que no era un caso de amor platónico, tal vez fue mi error entrar en una situación en la que ya sobraba, pero son respuestas que no tengo.

Es todo un proceso, y vivía pensando en todos esos momentos que no pasaba conmigo y lo pasaba con ella, no es que me volviera loca, mas bien me ponía a pensar ¿Qué se siente ser ella? No tenía celos, no tenía dolor, no me molestaba el hecho de que estuviera con ella, me causaba envidia y un poco de intriga. Aún siento muchas cosas y es que después de todo el tiempo separados, es fácil volver a verlo, pero es difícil no sentir tantas cosas, como impotencia, por que no es mi responsabilidad, ni obligación, hacer que las personas dejen de ser menos idiotas.

Tal vez el problema no está en estar con alguien que ya tiene una relación, sino desear ser esa persona que va de la mano con alguien que te importa mucho, estar atrás, en las sombras a la expectativa de un poco de tiempo libre para ti.

Te confieso que no soy muy buena con el amor, caigo mas rápido de lo que puedo levantarme y quizá ahi me equivoqué, jugué reglas conocidas con un oponente desconocido e intenté ser quien cuidara de ti, quise llenar tus espacios en blanco con cuidados y amor, quise ser ese alguien que no solo acepta que ya esta acostumbrada a perderte, yo quería ser ese alguien que luchara por ti, que te demostrara lo importante que puedes ser para alguien, que no sólo eres una persona que provee de comida, sustento y dinero, para mi siempre fuiste algo más. Al final nada de eso vale la pena realmente.

Yo siempre quise estar en las sombras, pero el me ofreció la luz y son cosas que no pasan a menudo. Pasas de ser la otra a ser la novia y todo cambia, los citas públicas, los te amo, tomaba de mi mano frente a sus amigos y me presentaba como su novia, es difícil asimilar que después no serás nada, que pasará a tu lado y no dirigirá un saludo ni una mirada, te reduce a nada, como si no hubieras existido, ni para él, ni para sus amigos, no es que me importe, solo me asombra.

Ella puede tenerte todos los días, pero te vas a sentir vacío pues tu sabes que yo soy con quien quieres estar, si no fuera así, no serías tú quien observa desde las sombras ahora.

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